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jueves, 4 de mayo de 2017

Cómo alcanzar a la juventud perdida

Es muy importante entender que la clave para alcanzar a la juventud perdida es la relación personal.Unos trece años atrás comencé a aconsejar a un muchacho que intentó suicidarse dos veces.


 Al procesar los sentimientos y emociones relacionados con ese hecho, él me dijo algo que marcó mi ministerio y mi vida personal: «Roger, no me entiendes». Respondí: «Marcos, ayúdame a entenderte». Con lágrimas en los ojos que reflejaban dolor y agonía, expresó algo que yo no estaba preparado para recibir: «Roger, en realidad nunca quise morir, sólo quería matar mi dolor». Por primera vez me di cuenta de que el dolor al que él se refería no era el que se quita con aspirinas o antibióticos. Era un asunto del corazón, el vacío que muchos de los muchachos que vemos a diario aceptan como vida. Se caracteriza por una soledad que es más que una emoción: es estar solos, aislados, desconectados, rechazados y, en muchos casos, simplemente olvidados.

Gran cantidad de los chicos que vemos en nuestra institución han sido rechazados por su familia y, en la mayoría de los casos, simplemente desechados por aquellos que deberían haberles inculcado la importancia y la definición de la vida misma. La mayoría está tratando de encontrar o de crear un sustituto o una imitación de la segunda experiencia fundamental que un niño debe tener: la del amor. Cuando se niega o no existe el amor, el niño intentará desesperadamente encontrar algún tipo de imitación para llenar ese profundo vacío en su corazón. Muchos actos de delincuencia podrían ser rotulados como un síndrome de préstame atención, necesito cariño.

A menudo nuestros muchachos, en actos de desesperación, buscan maneras secundarias y equivocadas de captar atención, cariño, reconocimiento, afecto y amor.

Como verán, un niño prefiere tener la atención de un policía, un abogado, un trabajador social, un juez de menores o un consejero como yo, antes que no recibir ningún tipo de atención. Este artículo es un pequeño intento de ayudar a aquellos que están pensando en dedicarse a este ministerio para que, antes de tomar una decisión, vean la energía que insume cerrar la brecha del dolor, la ira y el enojo. En muchos casos, hacer algo a medias es contraproducente y causa más daño que no hacerlo. Comenzar algo y dejarlo inconcluso reaviva el dolor de la pérdida mucho más que si no se hubiera hecho nada. Hemos aprendido que el fracaso no tiene nada de malo, porque todos fallamos y nuestro mejor esfuerzo a veces no alcanza. Pero este ministerio no tiene cabida para los que abandonan. Muchos de estos niños han sido víctimas del abandono. Padres, amigos, familiares, iglesia, escuela, todos han perjudicado a estos niños al no terminar lo que empezaron.


I. La juventud perdida a menudo se caracteriza por todos o algunos de los siguientes elementos identificadores:

:

· Adicción: drogas y/o alcohol.


· Problemas escolares: expulsión, suspensión, escapadas.


· Actitud/comportamiento de oposición, especialmente a la autoridad.


· Estructura familiar fragmentada.


· Comportamiento antisocial.


· Actividades delictivas.


· Participación en pandillas.


· Ideas, fascinación suicidas.


· Destrucción de propiedad.


· Automutilación.


· Propensión a la violencia y agresión física/verbal.


· Inmadurez social/emocional.


· Enojo/ira/resentimiento.

II. Cómo alcanzar a la juventud perdida y relacionarse con ellos de manera efectiva


A. Cree un ambiente de amor/cuidado que refleje un compromiso paternal. Piense y reflexione en todas las cosas que hace por su propio hijo/a y establezca una estrategia acorde con esos principios.

Algunos años atrás, Sheldon y Eleanor Gluk, dos sociólogos estadounidenses, llevaron a cabo un estudio de varios años para identificar los factores cruciales que llevan a la delincuencia juvenil. A continuación presentamos cuatro factores necesarios para prevenir la delincuencia. Ellos llegaron a la conclusión de que si uno no practica los cuatro ingredientes mencionados, hay un 90% de probabilidades de que el hijo sea un futuro delincuente juvenil.

1. La disciplina del padre debe ser firme, justa y uniforme.

2. La madre debe saber en todo momento dónde están sus hijos, lo que están haciendo, y estar con ellos el mayor tiempo posible.

3. Los niños necesitan ver demostrado el amor entre el padre y la madre y que también se lo muestren a ellos físicamente.

4. El propósito de la familia es estar juntos. Vivir en familia es una práctica diaria.

Éste es sólo un ejemplo del tipo de estructura y uniformidad que los niños necesitan.

B. Debe estar dispuesto a confrontar las actitudes y comportamientos autodestructivos inaceptables con límites y expectativas definibles.

Las universidades de Harvard y Yale condujeron un estudio de 1000 delincuentes juveniles encarcelados en correccionales en el estado de Nueva York. Un 80% de los jóvenes en esas instituciones respondieron a la siguiente declaración de la misma manera: «Nunca me amaron lo suficiente como para decirme NO». Los muchachos necesitan y merecen límites claros y definibles que expresen: «te amo tanto que si te sales de estos límites, voy a responder, con amor, pero voy a responder».

Los adolescentes con problemas necesitan desesperadamente el amor y la intuición de personas que respondan a sus necesidades insatisfechas. La Biblia es muy clara al respecto: «El Señor al que ama, disciplina» (He. 12:6). La disciplina es vital en el proceso de crecimiento y debe ser administrada por adultos responsables, cariñosos y que se preocupan. Recuerde: «Reglas sin tener una relación traen rebelión, pero reglas con una relación promueven respeto y dignidad».

C. Comprométase a tal grado que cada vez que el joven pruebe y viole sus límites usted lo corrija. Debe estar dispuesto a responder con firmeza, pero mezclada con misericordia y motivada por gracia.

D. No confunda el enojo, la ira y los comportamientos violentos del joven con la falta de habilidad, de potencial o de capacidad para amar.

E. No se deje dominar por demostraciones externas de comportamientos inapropiados. No sea consumido por el pecado del joven. Trate de concentrarse en el pecador. Recuerde: «Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros» (Ro. 5:8). El amor de Dios se demostró de esta manera. Sabiendo que muchos lo rechazarían, aun así hizo lo que Él sabía que era correcto y honorable. Él se concentró en el pecador y no en el pecado. ¡Qué tremendo principio para ser parte de la ayuda a un muchacho con problemas!

F. Recuerde que aquellos que aceptan ser consejeros y confidentes deben actuar como un ancla espiritual que ofrece estabilidad y que sirve de ejemplo, sin importar lo que vean o experimenten.

G. Los jóvenes quieren hablar de ciertos temas claves. Debe estar bíblicamente preparado para tratar esos temas y poder orientar a la juventud. Algunos ejemplos pueden ser:

· Relaciones sexuales y noviazgo.


· Planes de carrera.


· Abuso físico/sexual.


· Divorcio, nuevo matrimonio.


· Familias mixtas.


· Ideas y fantasías suicidas.


· Ámbito de la música rap, alternativa, rock, salsa, etc.


· Medios de comunicación (TV, video, música, cine, etc.).


· Educación.


· Familia.


· Pérdida, dolor, muerte.


· Uso y abuso de drogas y alcohol.


· Relaciones, roles y responsabilidades.


· Enojo.

Recuerde: nadie tiene toda la sabiduría de Dios. Sea un mediador, un moderador, un abogado. No puede tener todas las respuestas a todas las preguntas. Escuche, escuche y escuche. Asegúrele al adolescente: «Estamos en esto juntos y vamos a tratar estos temas juntos». Debe estar dispuesto y preparado para pedir ayuda a otros cuando se enfrente a preguntas y situaciones que ya no pueda manejar.

H. Prepárese para incluir a la familia entera en su intento de relacionarse con un adolescente con problemas. El propósito no es ganar la confianza de ellos y quitarlos de su familia, sino reunirla. Comparta con los miembros de la familia estrategias, victorias y derrotas. Busque el involucramiento de la familia y trabaje con ella sin importar lo fragmentada que parezca por fuera.

I. No comience algo que no vaya a terminar. Estos adolescentes han sufrido múltiples fracasos, rechazos y decepciones. No se permita ser otra fuente de dolor y tristeza para ellos.

J. Debe estar dispuesto a que su vida se interrumpa en todos los niveles: profesional, espiritual, emocional y personal.

K. Practique con su vida el evangelio que predica con su boca. La juventud perdida no ha observado la realidad de un Cristo resucitado reflejado en un estilo de vida. Muchas de las cosas que un adulto da por sentado le son totalmente extrañas a un adolescente con problemas.

El mejor ejemplo es el amor de un padre. El rol y las responsabilidades de un padre amoroso resultan extrañas para ellos, porque en muchos casos el padre está ausente, o la madre no sabe quién es el padre.

La imagen mental y emocional que tiene el muchacho de su Padre Celestial se establece inicialmente y se desarrolla según la relación que tenga con su padre terrenal. ¿Se da cuenta de lo difícil que es explicarle el amor de Dios por la humanidad a un muchacho que la única figura paterna que ha experimentado ha sido abusiva, adicta o directamente inexistente?

La gracia es el inmerecido amor de nuestro Padre celestial dado a nosotros con liberalidad y es vital para entender la salvación. El joven con problemas pocas veces comprenderá esta verdad sin que alguien le demuestre esa gracia.

En las vidas de la mayoría de los adolescentes ha habido poca o ninguna evidencia de compromiso. Es un valor modelado que se refuerza a través de la interacción con un adulto comprometido.

La lealtad va siempre unida con el compromiso. Es un sentido de pertenencia y adhesión por el que vale la pena luchar. Estos jóvenes no tienen un sentido de lealtad hacia sí mismos, hacia su familia ni hacia Dios. Nuevamente, la ausencia de la familia a menudo lleva al joven a que no comprenda la importancia y el verdadero significado de la lealtad.

Otros principios carentes en las vidas de estos adolescentes son el perdón, la integridad, la honestidad, el sacrificio, la fidelidad, la devoción y la humildad.

L. Use principios y verdades bíblicas para establecer normas de vida.

Es importante emplear el libro de Proverbios como fundamento, a fin de enseñar principios sobre cómo responder a las pruebas de la vida. Dios nos diseñó para que los padres impartan esos principios. Si los padres no son la opción, busque formas de impartir los siguientes principios y verdades a sus mentes.

«Comerán el fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos» (Pr. 1:31). Aplicación: sus malos hábitos los destruirán.

«Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida» (Pr. 4:13). Aplicación: debemos aprender a tener el corazón abierto para aceptar consejos.

«La justicia de los rectos los librará; mas los pecadores serán atrapados en su pecado» (Pr. 11:6). Aplicación: la gente queda atrapada por su estilo de vida. No puedes escaparte.

«La ciencia del prudente está en entender su camino; mas la indiscreción de los necios es engaño» (Pr.14:8). Aplicación: la gente prudente planea, se prepara, desarrolla estrategias y las completa, pero la necedad del necio es decir una cosa y hacer lo opuesto.

Podríamos seguir mucho más pero creo que puede ver cómo la palabra de Dios se convierte en el fundamento de todas las experiencias de la vida.

M. Al relacionarse con un adolescente con problemas es probable que se encuentre supliendo varios roles. Aunque no puede cubrir todas las expectativas de cada rol, puede dar su apoyo en algunas áreas. No trate de forzarlo a que entre en el molde de sus expectativas, sino responda a las necesidades que percibe en él. Sea flexible, seguro, abierto, bien plantado, una persona de Dios. Quizás se encuentre cumpliendo distintos roles en diferentes situaciones: padre, maestro, mentor, amigo, consejero, trabajador social, pastor, conciencia, defensor, confidente, fuente espiritual, salvavidas, etcétera.

N. La depresión es una triste pero verdadera realidad emocional. El consejero tiene que aprender a saber identificar los signos de este profundo, real y traumático problema que enfrenta la juventud de hoy.

O. Cuando trabaja con la juventud perdida, está en una maratón y no en los 100 metros planos. Prepare su mente para la acción. Sea fuerte y valiente. Es una larga carrera.

P. No prometa algo que no pueda cumplir. Las promesas quebrantadas a menudo producen personas quebrantadas que viven vidas quebrantadas.

Q. Sea sabio y honesto en su comunicación.

R. Dése cuenta de que no es la fuente del cambio, sino el catalizador. A menudo, el cambio ocurre dentro del contexto de una relación. Y su relación puede ser el puente entre un adolescente y el reconocimiento de su necesidad de un Salvador. Descanse siempre en el hecho de que es el poder del Cristo resucitado el que produce el cambio.

S. Prepárese para la desilusión, el fracaso y el dolor, pero no personalice esas fallas como si fueran suyas.


III. Cómo puedo lograr el encuentro de dos mundos

A. Ore fervorosamente, con diligencia, y en forma específica por ese joven.

B. Gánese su confianza para entrar en su vida y mundo personal. Esté siempre alerta para descubrir cualquier signo que signifique que necesita ayuda. Sea sincero y buen oyente.

C. La juventud perdida a menudo tiene vidas muy complicadas. En su estilo de vida pueden tener participación la policía, abogados, consejeros, trabajadores sociales, la escuela, padres, padrastros, abuelos, familias mixtas, novias, etcétera, todos tirando de ellos y causando una guerra emocional. Dispóngase a escuchar y a involucrarse en esos procesos cuando sea apropiado.

D. Busque maneras específicas para involucrarse con sus padres y demás familiares. Comparta una comida, un servicio en la iglesia, el cuidado de niños, una salida, etcétera.

E. No permita que su dolor personal interfiera con los objetivos de la misión o su vida familiar. Va a ver, escuchar, sentir y percibir más emociones que nunca.

F. Dé pasos pequeños y graduales. El progreso es lento y a veces sin grandes éxitos.

G. Son necesarias firmeza, justicia y consistencia.

H. Los adolescentes con problemas a menudo pierden la habilidad de pedir ayuda en forma efectiva, normal y positiva. Tiene que aceptar lo que ellos ofrecen y cómo lo ofrecen. En otras palabras, descifrar lo que quieren decir.

I. Relacione continuamente su testimonio, su estilo de vida con la realidad de Jesucristo para que puedan ver que Él es su esperanza. Deben ver la realidad de Cristo reflejada en su estilo de vida y entender que es Jesús el que marca la diferencia y que Él puede hacer lo mismo en la vida de ellos.

J. Hable de temas relevantes. Los jóvenes quieren hablar de temas reales de la vida en forma seria. Demuéstreles la realidad de Cristo en esos temas. Use principios bíblicos al hablar sobre ellos.


IV. La mayor necesidad de un adolescente con problemas

Recuerde que como humanos nuestra segunda necesidad básica para el desarrollo es el amor. Si el muchacho no recibe el amor necesario, buscará un sustituto o una imitación para cubrir su falta.

Ellos intentan llenar ese vacío con conductas del tipo búsqueda de atención. Es posible que estos muchachos se desesperen en sus intentos y hagan cualquier cosa que sea necesaria para cubrir esa necesidad de amor. Delincuencia, mal comportamiento, drogas, alcohol, fantasías suicidas y conductas destructivas pueden ser intentos de llamar la atención como imitación de la falta de amor percibida. San Agustín dijo: «El hombre fue creado con un vacío que tiene la forma de Dios y que sólo Dios puede llenar».

Un adolescente con problemas necesita un Salvador. Requiere la llenura que sólo Dios puede dar a través de un encuentro personal y de una relación con Jesucristo. Sólo Dios puede satisfacer verdaderamente los deseos y el vacío de una vida sin Cristo. Precisa desesperadamente ver cómo es una persona que ha vivido en forma consistente de acuerdo al evangelio. Cuando la familia está tan fragmentada y en muchos de los casos simplemente no existe, alguien debe ser ese embajador (representante personal) ante estos jóvenes.

Si acepta el desafío, tiene por delante una tarea descomunal. Será un viaje lleno de dolor, desilusión, obstáculos, pero mezclado con la satisfacción de hacer lo que Dios le ha movido a hacer.

Si Dios le ha llamado para alcanzar a la juventud perdida, significa que Él le está dando todo lo que necesita en Cristo para completar la tarea que le ha encomendado. Como Pablo nos lo recuerda: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Flp. 4:13).


V. Qué es lo que no hay que hacer

A. No empiece algo que no pueda terminar.

B. Tenga cuidado con su apego emocional. Los adolescentes con problemas necesitan verdad, realidad y compromiso, no simplemente compasión y dolor.

C. No se alarme, no se sorprenda por nada ni baje la guardia.

D. No combata el enojo con enojo. Nadie gana. La blanda respuesta quita la ira (Pr. 15:1).

E. No excluya a la familia. Debe encontrar las piezas rotas e intentar incluirlas en el proceso de restauración/sanidad.

F. No busque siempre lo milagroso.

G. No se pierda la obra del Espíritu Santo por pasar por alto avances pequeños e insignificantes. Ejemplo: una sonrisa en un joven lleno de ira; un joven que dice gracias o realiza cualquier otro acto de gratitud; una visita o una llamada inesperada; un gesto inesperado, como abrir la puerta.

H. No trate de trabajar con un grupo o con una pandilla de adolescentes con problemas. La dinámica del grupo cambia y sobrepasa la individualidad de los miembros.

I. No se desaliente por su aparente falta de interés.

J. No pase por alto un pedido de ayuda genuino.

K. No se olvide de orar. La obra de Dios en particular sobre la vida de un joven con problemas puede estar directamente relacionada con su oración intercesora, ferviente y efectiva.

L. No espere que algo que tardó 16 años en ocurrir cambie en seis u ocho meses. El cambio es un proceso lento.

M. No tenga miedo de ayudar a que el adolescente con problemas establezca metas fáciles de alcanzar. «Donde pone el ojo, pone la bala».

N. No permita que los adolescentes lo manipulen para su propio beneficio. Sea firme, justo y uniforme.

O. No acepte excusas. A menudo, esto se traduce en autorización para continuar con conductas inapropiadas.

P. No deje de buscar el consejo y la sabiduría de otros. Es fácil quedar aislado y desarrollar sentimientos de culpa al tratar de alcanzar a un adolescente con problemas. La Biblia indica que: «En la multitud de consejeros está la victoria» (Pr. 24:6; ver 11:24 y 20:18).

Q. No olvide que el evangelio es su meta suprema.

R. No comprometa la integridad (perfección) del evangelio.

S. No olvide que el cambio proviene de la regeneración del Espíritu. Usted sólo es un catalizador o una plataforma para que llegue ese mensaje.

Para concluir, es muy importante entender que la clave para alcanzar a la juventud perdida es la relación personal. Allí es donde el joven aprende a confiar y donde se puede empezar el proceso de evangelismo y restauración. Se necesita desarrollar al máximo la comunicación entre el consejero y el joven. Involucrarse en actividades en las que puedan participar no sólo el joven sino también su familia.

Éste es el diseño y el propósito de Dios: que recibamos la gracia que Él nos ha dado y que llevemos esa gracia a otros.

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